martes, 28 de mayo de 2013

Pidiendo limosna

Te quiero para una noche y luego otra. Quizás, te quiero para todas las noches del resto de mi vida. Podemos compartir un café o la casa.
Te invito una cena y luego te dejo mis sueños de postre. Podemos intentarlo o podemos pasar por desapercibido, ante todo, dejando un atardecer de souvenir para recordar el día que pudo ser y resumir una vida.

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